Se emplea al final de una oración sintáctica para indicar que lo que precede forma un sentido completo. Señala una pausa, y entonación descendente en la última palabra pronunciada... El punto final indica una pausa más larga, ya que ha terminado de exponerse una idea completa (o al menos un aspecto de esta idea) y que lo que sigue va a constituir una exposición aparte. En otras palabras, cuando guarda una estrecha relación con lo que sigue, se utiliza punto y seguido y, cuando esta relación es sólo general, punto y aparte. Ejemplo: “Dentro este frondoso árbol genealógico, el latín tuvo un destino singular. Empezó siendo la lengua de una comarca en el centro de la Península Itálica y llegó a ser, tras la expansión del poderío romano, la lengua del mayor imperio conocido en la antigüedad. No se impuso, sin embargo, en toda la extensión de éste, pues en casi toda la mitad oriental – desde la actual Yugoslavia hasta el Cáucaso – se sostuvo el griego como la lengua de la cultura y el come...
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